PROTEGE TU ENERGÍA: El arte de filtrar

El ritmo frenético que mueve el mundo actual deja poco espacio para pensar, para sentir, para ser consciente de todo eso que te está pasando.

Nuestras rutinas diarias nos desbordan, la lista de tareas se acumula, y en ese tsunami de frustración por no llegar a tiempo con nada, los huecos para escucharnos son prácticamente inexistentes.

Es por eso que, en lo que a nuestro interior se refiere, todo ese mundo emocional que solo una misma puede gestionar, siempre vamos con retardo. Nos damos cuenta de las cosas a toro pasado porque el piloto automático nos ha cegado.

Vivimos rodeadas de estímulos, demandas, mensajes contradictorios, y a menudo sentimos como hay muchas cosas que se nos escapan. Que la energía con la que comenzamos el día se disuelve sin darnos cuenta. Que, aunque no haya pasado nada grave, terminamos agotadas, cargadas o desconectadas de nosotras mismas.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué? ¿Cómo puede ser posible que no sepamos identificar de dónde procede ese repentino malestar? ¿Realmente no te ha pasado nada o te pasan muchas cosas, pero estás constantemente enfocando tu energía en otras y lo esencial pasa inadvertido ante tus ojos?

Te propongo que en esa checklist anotes un momento para ti, que le hagas hueco de obligado cumplimiento.

Que te pongas cómoda, que te permitas sentir de manera consciente. Y solo así comenzarás a aprender el increíble el arte de filtrar pensamientos, emociones y actitudes que drenan: ansiedad, culpa, miedo, juicio, ego… E identificar todo aquello que te nutre: arte, música, naturaleza, placer, intuición, amor propio.

En un mundo donde estamos tan acostumbradas a estar disponibles para todo y para todos, proteger nuestra energía puede parecer egoísta o exagerado. Pero en realidad, es un acto profundo de responsabilidad hacia nosotras mismas. No se trata de negar nuestras emociones difíciles, sino de no identificarnos con ellas todo el tiempo. No dejar que guíen cada decisión, cada vínculo, cada pensamiento.

Proteger tu energía no significa ignorar el dolor, sino dejar de invitarlo a quedarse más de la cuenta. No significa vivir en una burbuja, sino cultivar un espacio interno tan honesto y amable que puedas discernir con claridad lo que suma y lo que resta.

Cuidar tu energía también es revisar tus propios patrones. Poner el foco en lo que sí te hace bien. Volver una y otra vez a lo esencial: lo que te alegra, te calma, te inspira. Esos pequeños rituales que parecen simples, como encender una vela, dibujar, salir a caminar o escuchar música; pero que son, en realidad, una forma de volver a ti.

Proteger tu energía es elegirte todos los días, incluso cuando sea incómodo.

Y aunque no podamos controlar lo que llega a nuestra vida, sí podemos decidir qué dejamos entrar. Qué pensamientos alimentamos. Qué relaciones sostenemos. Qué espacios frecuentamos.
Y así, poco a poco, diseñar una vida más ligera, más consciente, más auténtica.

¿Quieres hacer algún comentario?

Comparte conmigo tus reflexiones, tus ideas, eso que te ha resonado, o cualquier comentario al respecto. ¡Estaré encantada de escucharte y conversar contigo!

error: Content is protected !!